Llevo varios días reuniéndome con vecinos de la calle Manuel de Falla y aledaños y conociendo los problemas que sufren desde hace meses por las obras del Ayuntamiento en esta zona de la ciudad.
La historia comenzó en septiembre con el asfaltado de esta vía que, al parecer, ni el alcalde ni sus asesores saben que es un eje de circunvalación que utilizan cada día cientos de vecinos de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes para acudir a su trabajo fuera de nuestra ciudad ¡Debe ser que ni el señor Vinuesa ni sus consejeros viven en Alcobendas! Bien, ya entonces la operación asfalto obligó a los vecinos a convivir con el peligro y las molestias, teniendo que caminar fuera de las aceras, sortear las máquinas y perder numerosas plazas de aparcamiento.
Aquella actuación terminó, pero los sufrimientos continúan. Ahora, como antes, la causa es una planificación inexistente y una organización inadecuada, es decir, la tónica habitual del actual gobierno municipal del señor Vinuesa, algo que está llevando a los vecinos a vivir situaciones desesperadas y aberrantes.
Ahora las obras se han desplazado a la acera del bar Rosella y convertirán una acera ancha en otra de menos de 60 centímetros, más los árboles y un nuevo carril bici ¡Alguien se lo pueden imaginar!
Quiero dejar claro que soy un defensor de la bicicleta como medio de transporte y de ocio, pero donde no se cabe no se cabe. Porque, en esta ocasión, no se trata de quitar sitio a los coches para dárselo a un transporte ecológico como la bici, sino de reducir el espacio de los peatones, impidiendo su posibilidad de pasear, utilizar carritos de niños o sillas de rueda.
Si no fuese porque lo he visto, pensaría que no es cierto. El problema es que se trata de una nueva ‘locura’ de nuestro alcalde porque, como siempre, al señor Vinuesa ni le interesan los vecinos, ni le interesa esta ciudad. No nos merecemos este alcalde.
















